miércoles, 7 de septiembre de 2011

"Exigimos dos requisitos a lo que hacemos: emoción y verdad"


"Exigimos dos requisitos a lo que hacemos: emoción y verdad"

La popular banda zaragozana apunta a un sonido más eléctrico en 'Hacia lo salvaje', un nuevo trabajo que nuevo que saldrá a la venta el próximo día 27
PABLO BUJALANCE / MÁLAGA | ACTUALIZADO 07.09.2011 - 08:03
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Eva Amaral y Juan Aguirre, el dúo que integra Amaral, ayer en la sala París 15 de Málaga.
 
A los pocos minutos de conversación junto a Eva Amaral (EA) y Juan Aguirre (JA) uno se olvida de la responsabilidad de entrevistar al grupo de rock español de mayor éxito en la actualidad. La vanidad y las poses que atañen a no pocos representantes de su gremio brillan aquí por su ausencia. Hablan de lo que les gusta con pasión y prudencia, y cuando se refieren a su dedicación lo hacen en estrictos términos de oficio. Ayer estuvieron en Málaga. Allí presentarán el 29 de octubre su nuevo disco, Hacia lo salvaje, que saldrá a la venta el próximo día 27. También pasarán por la sala Custom de Sevilla, aunque para ello habrá que esperar hasta el 20 de enero. 

-En Hacia lo salvaje apuestan por un sonido más eléctrico, con un mayor protagonismo de las guitarras. A pesar de que sus seguidores son ya legión, ¿creen que así accederán a otros públicos? 

-EA: No sabemos lo que pasará. Nuestro público ya es bastante ecléctico. Lo que queremos es tocar la fibra sensible de alguien que nos escuche ahí fuera. JA: Aunque nos dedicamos principalmente al rock, atendemos a otras músicas más melódicas e incluso melancólicas, cercanas en muchos casos al folk. No importa tanto el sonido, sino que las canciones sean verdaderas, y creo que hemos conseguido llegar a gente de gustos muy distintos porque perciben algo de verdad en nuestros temas. Eso es lo que cuenta. 

-En este giro a lo eléctrico, ¿cómo han adaptado el material de los discos anteriores que recuperarán en los conciertos? 

-EA: No creo que se trate de un giro a lo eléctrico. Más bien seguimos una evolución desde nuestro primer disco que ahora pedía este paso. La adaptación, ya sea de nuestras canciones o de nosotros mismos, es un proceso natural. Es evidente que la versión que tocamos ahora de Sin ti no soy nada presenta diferencias notables con la que hacíamos hace tres o cuatro años, pero las canciones evolucionan, están vivas. No hay que verlo como algo premeditado. 

-El estudio madrileño en el que prepararon Hacia lo salvaje está muy cerca de Sol, y los ensayos coincidieron con la acampada del 15-M. ¿Se filtró de alguna manera todo lo que estaba pasando? 

-JA: No de una manera directa. Habíamos compuesto las canciones dos años antes. Pero claro, cuando salíamos a comer o a tomar un café y nos encontrábamos todo aquello sentíamos que no éramos de piedra, que éramos permeables a aquellas ideas, que formábamos parte de una colectividad. Sin embargo, aquella conexión no se reveló de manera muy evidente en nuestro trabajo. Tal vez lo hiciera en un determinado sentido de la energía que queríamos liberar con las canciones, pero no decidimos tomar ninguna dirección concreta a raíz del 15-M. EA: Un día nos encontramos toda aquella movilización, organizada así tan de repente, y nos preguntamos "¿Qué está pasando?". Nos interesamos enseguida, pero no podría haber sido de otra manera. Aquello nos influyó, claro, pero simplemente como a ciudadanos, como a todos los que se acercaron a Sol durante aquellos días. 

-¿Cómo valoran hoy el 15-M? 

-JA: Nos impresionó que en un mundo tan individualista de pronto apareciera gente dispuesta a movilizarse no para provecho propio. Un día vimos cómo se organizaron para evitar el desahucio de una casa en la que vivía una señora mayor. A mí me parece un acto de amor. No es un desorden ni una muestra de agresividad antisistema. Así que si el 15-M es eso, que yo salgo de mi casa, me olvido de mis problemas y me uno a otros para impedir este tipo de atropellos, yo soy del 15-M. No soy economista, sólo soy un músico como podría ser cualquier otra cosa, pero creo que quienes gobiernan la economía se han olvidado de los problemas cotidianos de la gente que está hasta el cuello, y no está mal recordárselos de vez en cuando. EA: Está claro que hay políticas que favorecen a los mercados y perjudican a los ciudadanos. Mucha gente ya no puede más. No se trata de ir contra el sistema, pero sí de adoptar políticas más justas. 

-¿Sigue siendo el rock un instrumento válido para decir cosas en el marco de esa colectividad de la que hablan? La mayoría de los grupos independientes de los 90 lanzaban mensajes introspectivos. ¿Se pasó aquella página? 

-EA: Lo importante es hablar de lo que necesites en cada momento. Si escuchas todas las canciones de esos grupos indies de los 90, comprobarás que en realidad la paleta de colores era muy amplia, no se limitaban a cantar sobre sí mismos. Su mundo estaba ahí, entero. JA: La vida de las personas es múltiple, los sentimientos no se expresan igual siempre. A lo largo de los años se viven experiencias muy distintas, y ninguna se da aislada. Cualquier persona que se dedique a contar cosas, ya sea músico o periodista, tiene que poner en juego a la vez varias emociones. Puedes estar hablando de un determinado sentimiento íntimo, incluso amoroso, y a la vez proponer una visión del mundo. Lo uno no está reñido con lo otro, al contrario. Si se dispone de la libertad precisa, se puede contar cualquier cosa. Los únicos requisitos que nosotros exigimos a lo que hacemos son la emoción y la verdad, que sintamos eso cuando tocamos en directo. Si no es así, es mejor dedicarse a otra cosa.

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